LÍNEAS FLUVIALES

Los procesos fluviales de erosión, transporte y sedimentación de los materiales dependen de la topografía y caudal del río, entre otros factores.

Las aguas fluviales constituyen el principal agente erosivo. Estas aguas discurren sobre la superficie desgastando los materiales por donde pasa, arrastrándolos y sedimentándolos en las partes más bajas de relieve, en definitiva, modelando el paisaje.

El mayor problema, es que la erosión de los márgenes fluviales puede llegar a ocasionar la destrucción de carreteras, poblaciones, campos de cultivo, e incluso el desbordamiento de los ríos, causando, este último, desastres económicos e incluso víctimas.

 

La acción erosiva de un río se debe a la energía del agua, que desprende los materiales y es capaz de arrancar incluso trozos de roca. Las arenas y gravas normalmente son arrastradas debido a las irregularidades que suelen presentar los cauces de los ríos. Estos sedimentos pueden llegar a contaminar incluso el agua de consumo.

Se debe tener en cuenta dos tipos de erosión, la lateral que provoca la ampliación del ancho del río y la vertical que produce la profundización del cauce.

Todos los ríos sufren desplazamientos laterales, sujetos a los procesos de erosión. Para controlar la erosión, los desprendimientos y los desplazamientos de material se requieren de la realización de obras que fijen los márgenes de los ríos de forma permanente, que aseguren el refuerzo y minimicen las irregularidades, favoreciendo la resistencia del perímetro.

El problema es que la defensa de las orillas de los ríos, con estructuras de alta resistencia como muros de contención, espigones, escolleras o muro de gaviones, implica un elevado coste económico, por lo que el revestimiento de los taludes, es la técnica más utilizada, destacando aquí el revestimiento con diversos tipos de materiales.

Y siguiendo esta línea, proponemos reforzar los taludes o laderas de los márgenes de los ríos con nuestro material geosintético GEO-container “GeoBAG”, que constituyen una excelente solución para reducir los procesos erosivos, aumentando la resistencia de los márgenes, se trata de apilar las geobolsas para la creación de muros de suelo reforzado con geosintéticos, de la misma forma que actuaría un muro de escollera, gaviones o un espigón, que actuaría como una estructura única, ya que los GEO-container van unidos unos a otros, aumentando la estabilidad de las paredes evitando la exposición de los materiales a la acción erosiva, y, por tanto, el desprendimiento de los materiales.

Se trata de unas estructuras a modo de bolsas, confeccionadas con telas geosintéticas de poliéster, que constituyen una técnica más económica y fácil de implantar, independientemente de la resistencia que ofrezcan los materiales que constituyen estas orillas a la erosión y de la estabilidad del lecho, para la defensa contra la erosión. Este tipo de construcciones suponen también la capacidad drenante del material y el mantenimiento de las partículas de suelo.

ANTES DE LA RECONSTRUCCIÓN

DESPUÉS DE LA RECONSTRUCCIÓN

CONSTRUCCIÓN DE CARRETERAS

MUROS DE CONTENCIÓN

CAMPOS DE HÍPICA Y GOLF